Dirección: Gustavo Fontán.

Guión: Gustavo Fontán, basado en la novela de Juan José Saer. 

Intérpretes principales: Germán de Silva, Patricia Sanchéz, Rosendo Ruiz, Eva Bianco, Rocío Acosta, Gastón Ceballos.

Sonido: Abel Tortoreli.

 

Juan José Saer, autor de la novela “El limonero real”, y Gustavo Fontán, director de la película de título homónimo, son amplios conocedores del río Paraná y su entorno.

Ambos logran diseccionar ese paisaje misterioso en el cual el río marrón está omnipresente, y a sus habitantes costeros e isleños en sus cotidianeidades, rituales y silencios.

Fontán logra traducir en imágenes las palabras de Saer, y de manera hipnótica nos sumerge en el universo de su personaje principal, Wenceslao (Germán de Silva).

La película se desarrolla en la víspera de año nuevo, comenzando por la mañana y culminando por la noche, luego del festejo.

Sobre Wenceslao pesan dos ausencias, la del hijo muerto seis años atrás, y la de su esposa que no participa de la reunión familiar. Los seis años transcurridos no bastaron para superar la pena, y el duelo aún latente toma la dimensión de un personaje más.

Comienza el ritual de los pequeños actos cotidianos que acompañarán ese día particular, las compras de alimentos, los encuentros, el almuerzo, la preparación del cordero, la cena.

Pequeños diálogos nos van introduciendo en la historia, pero son las imágenes y el sonido los artífices de involucrarnos y hacernos transitar por el ánimo de Wenceslao.

La naturaleza del lugar con todos sus componentes nos depara oscuridades y brillos, silencios y sonidos vibrantes trabajados con sutileza, ecos y reverberancias de animales y conversaciones humanas, y el agua que fluye y tanto ahoga como lava.

A pesar del dolor, la voluntad de hacer y festejar vibra en Wenceslao y en sus seres queridos, soslayando la posibilidad de un comienzo de año con nuevas esperanzas. 

 

Gabriel Smaniotto.-

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