I’m unhappy,” she said.

“Again?” asked Mr. Copperfield. “What is there to be unhappy about now?”

“ I feel so lost and so far away and so frightened.” 

(Two serious ladies de Jane Bowles) 

 

Que Panamá está inspirada en el universo poético de Jane Bowles, como informa el programa de mano de la obra (devenido flyer) no podría ser  más  cierto.  Tan cierto que es imposible dejar de ver en la fiel transposición llevada a cabo por Sandra Flomenbaum que el personaje de Mrs. Copperfield de Two serious ladies (Dos damas dignas)  se transforma en la Sra. Peterson en Panamá. 

La puesta  lleva al espectador de viaje junto al matrimonio de los Peterson, una pareja  que obviamente no comparte sus motivaciones para emprender esa aventura que el marido (Guillermo Tassara) considera  la de “un viajero, no un turista”, mientras que ella (Gabriela Giusti) parece sufrir como la antesala de una tragedia.  Para aumentar la desgracia de su mujer, el marido ha elegido el lugar más “turbio” de Panamá para alojarse, una zona de bares y burdeles.  La llegada al hotel por lo tanto es tensa, el bullicio del gentío en la calle parece elevar la intensidad del calor que sufre la Sra. Peterson y el sonido de la música latina no hace más que acentuar la atmósfera de incomodidad que se percibe entre ambos.    

 Y las cosas no mejoran cuando conocen a Serena, una lugareña desenfadada, capaz de venderse por unos dólares, desprejuiciada y bebedora,  en suma, una Maiana Vega que debe componer un personaje clave, el alter ego de la Sra. Peterson, que como tal es extraño que no se muestre más atrevida, más sensual y seductora. Es extraño principalmente porque la Sra. Peterson está dispuesta a experimentar en un lugar que le despierta el deseo sepultado tras capas de buena educación protestante y le brinda la oportunidad disfrazada de exotismo.  Claro que por otra parte es 1947, y en ese momento difícil de la historia hubiera sido muy mal visto que una mujer mostrara abiertamente sus pasiones hacia otra, aunque esa mujer fuera una descarada belleza tropical.  

         

 

El otro personaje femenino en Panamá es la Sra.Flores (Celina González Del Solar), dueña del bar y hotel donde se reúnen marineros en busca de sexo barato, jugadores y pendencieros, todos personajes de paso, oscuros, compuestos de manera convincente por el mismo Guillermo Tassara.   En el bar de la Sra. Flores, entre copa y copa, la Sra. Peterson sentirá crecer su atracción hacia Serena y el espectador comprenderá que las tres comparten un profundo sentimiento de insatisfacción en sus vidas.  

 Uno de los aspectos interesantes de la puesta es el excelente diseño de vestuario de Lara Sol Gaudini.  El predominio del blanco en la vestimenta de la pareja protagónica los convierte casi en fantasmas, y esa característica  está acentuada por los reflectores que los enfocan permanentemente confiriéndole un aire onírico a las escenas, donde el resto de los personajes se mueve casi en penumbras.  Sin dudas, la iluminación a cargo de Agnese Lozupone es un gran acierto de pura teatralidad que deja en segundo plano a la escenografía escueta, compuesta por paneles, una barra de bar, mesa y sillas y un camastro.  

 La obra literaria habría resultado desconcertante para sus lectores porque creaba un clima de suspenso interesante pero que moría por la confusión que creaba la trama impredecible, que no parecía llegar a ninguna parte, según la crítica del momento.  En cambio, la puesta que se presenta en Pan y Arte ha confiado el manejo de los climas a la iluminación para transportar a la audiencia del mundo de la literatura al teatro valiéndose de las luces para  los cambios vertiginosos entre escenas, y jugando con los  personajes (móviles e inmóviles) cuando lo requiere la diegesis.  También en el sonido (de Charli Valerio),  con la percusión precisa que marca los momentos de tensión y acentúa los tiempos dramáticos, contribuyendo al suspenso; pero no tanto en los diálogos y las pausas que se alargan mucho como seguramente se alargan los atardeceres en ciertos paraísos tropicales.  

 Precursora (seguramente sin intención) de los productos de la “generación beat”, la única novela escrita por Jane Bowles contiene los indicios de lo que distinguió a esa generación norteamericana (el rechazo a los valores clásicos, el uso de drogas, una gran libertad sexual y la atracción por las filosofías orientales, entre otras).  Estas características están plasmadas en Panamá, que las actualiza mediante el abatimiento que expresan los personajes, su deseo de hundirse en alcohol, la atracción por los sitios exóticos y la búsqueda de nuevas experiencias sexuales.  También es cierto que el original posee signos de contemporaneidad innegables que explican el atractivo de la obra para los espectadores de hoy: la psiquis femenina a menudo inescrutable, con sus deseos y sus contradicciones, y la tentación de escapar de la vida burguesa y condicionada en busca de algo más auténtico y en definitiva más libre.   

 

Ficha técnico-artística

Dramaturgia: Sandra Flomenbaum. Con: Gabriela Giusti, Celina González del Solar, Guillermo Tassara, Maiana Vega. Iluminación: Agnese Lozupone. Diseño de vestuario: Lara Sol Gaudini. Diseño de escenografía: Ariel Vaccaro; Video: Karina Flomenbaum.  Sonido: Charly Valerio.Asistencia de dirección: Milena Forster. Dirección: Sandra Flomenbaum. PAN Y ARTE TEATRO. Boedo 876 Capital Federal - Buenos Aires – Argentina. Reservas: 4957-6922. Web: http://www.panyarte.com.ar

Entrada: $ 200,00 - Domingo - 20:00 hs - Hasta el 04/06/2017. 

 

Por Olivia Avila – Mayo 2017

 

 

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