Mes de Copi en el Cervantes. ¿Provocación o snobismo?

Lejos de los fenómenos discursivos, semióticos o de los simplemente artísticos, muchos productos culturales deben analizarse también desde lo curatorial. Un caso particular es el que ocurre durante el mes de Julio en el Teatro Nacional Cervantes con la figura de Copi. Raúl Damonte Botana, tal es el nombre del intelectual argentino perteneciente a una familia que emigra a Francia huyendo de la “patria peronista” y quien regresa como otros tantos, hambrientos por derrocar al líder de los descamisados, es revisionado desde diferentes ángulos y disciplinas artísticas en el templo del teatro nacional argentino.

Dos obras y un entreacto (El Homosexual y Eva Perón), cuatro funciones de El diario de una soñadora, y la presentación de un libro sobre aspectos relevantes del dramaturgo es lo seleccionado para realizar un “homenaje” a la figura de este exiliado enamorado de París, quien considera al francés como su lengua amante y al argentino como su lengua materna. Un ser desarraigado desde su tierna infancia siguiendo de forma involuntaria a su familia por ser el germen de un diario radical adverso al régimen (Diario Crítica) y que recibe cobijo de Uruguay y más tardíamente de Francia. Datos que pueden recogerse viendo sus obras, las cuales hacen referencia constante a esta vida nómade, primero impuesta y luego adquirida por propios méritos.

Lo interesante de la presentación que se realiza en el Cervantes es la dicotomía entre lo expuesto y lo representado, entre las puestas en escenas y los escritos, entre sus textos y dibujos. Una apuesta política muy fuerte la asumida por Alejandro Tartanian, responsable del teatro. La siempre polémica obra Eva Perón, que le valiera a Copi más de un elogio y varios dolores de cabeza, esta potenciada en la elección de Benjamin Vicuña para representar a la líder del pueblo. Ajenas a las virtudes-reales y concretas- del actor en su desempeño, el hecho de ser un actor chileno, encarnando a un icono de la argentinidad, que en cierto sentido, es vapuleado por la pieza potencia el nivel de transgresión que el texto genera por sí solo.

Más allá de esas disparidades, la presentación de El diario de una soñadora refuerza el grado de transgresión- y en cierto sentido de snobismo- del homenaje. En el amplio hall del teatro se exponen facsímiles de manuscritos originales de Copi escritos en París en español. Al traspasar la sala y empezar la representación de El diario de una soñadora lo que domina el escenario es la lengua francesa. Un cachetazo a la tradición ancestral del teatro de representar obras de autores hispano parlante, y sin bien Copi es argentino, más allá de su lengua amante, pareciera una doble provocación exponer en Español y actuar en Francés.

Una performance la de Marilú Marini que potencia el extrañamiento del publico al ingresar la actriz desde el patio de plateas, saludarse con amigos y extraños, hablar con el sonidista y recomendar otros espectáculos que ella ofrece en otros teatros.

Un quiebre importante produce la presentación de Copi en el Cervantes desde varios aspectos, y en especial, desde la enunciación que la propia sala propone hacia con el público. Entrar a la María Guerrero deja de implicar entrar a un templo, a un lugar sacro para el teatro, a la sala emblema de los clásicos. Una apertura bienvenida por muchos y con un sabor amargo y de difícil digestión para otros tantos.

Fabián D´Amico

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